domingo, 20 de noviembre de 2016

Reseña de "LA CIUDAD" de Luis Zueco





Luis Zueco vuelve a sorprendernos en su nueva novela, el listón estaba muy alto después de "El castillo", una increíble epopeya en los inicios del siglo XI que esta varios escalones por encima de conocidas obras extranjeras. En esta nueva obra, Zueco no solo alcanza el nivel de la anterior sino que nos sumerge en una trama más compleja, más apasionante, mejor.

Mantiene todos los puntos fuertes, una recreación histórica impecable, un escenario monumental (en este caso el Albarracín del siglo XIII) y una enorme variedad de personajes. Lo que en nuestra opinión le hace ser una obra superior es el ritmo. Da la impresión que Zueco lo maneja a su antojo, lo acelera, lo pausa para despistarnos, lo vuelve a incrementar de tal manera que uno tiene ese irremediable necesidad de devorar páginas, lo mueve de un lado a otro. El lector está indefenso, nunca sabemos que va a pasar, que personaje va aparecer, llega a ser incluso angustiosa su lectura porque el lector está desarmado ante los cambios de ritmo que se producen. 

Introduce el contexto histórico de manera brillante, sin que nos demos cuenta, pero no solo eso. Especial hincapié tienen temas secundarios como la magia, la religión, o las costumbres de la época. Hay una escena de matanza que es un ejemplo de ello, sin darnos cuenta nos relata todo el proceso y eso sirve para mostrarnos la crueldad de la época. O los conflictos entre los gremios de los tinteros y los curtidores por el control de los tintes, muchos de ellos prohibidos por la iglesia. O el tema de los enterramientos ilegales en el interior de una de las iglesias, o el tráfico con productos del mercado. O las escenas del asedio. Detalles y más detalles cuidados hasta el extremo. Y los personajes, esa facilidad que tiene Zueco, como evidencio en una de sus primera novela El escalón 33, para que no haya un protagonista al uso.

No queremos desvelar la esencia de la trama, claramente de misterio, ni decir nada de su personaje más brillante, Alodia. Pero no cabe duda que estamos ante la que muy posiblemente sea la mejor novela histórica del año en curso, y a mucha distancia del resto.

Adictiva, apasionante, brillante.

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